Con los perdedores del mejor de los mundos es un libro escrito por Günter
Wallraff, un conocido periodista de investigación encubierta y
escritor alemán. En este libro se infiltra en una empresa de
marketing, en el Lidl como productor, entre vagabundos y se disfraza
de negro, con el objetivo de mostrar el lado oscuro de las personas
que viven en la abundancia del dinero y cómo la sociedad no ha
cambiado mucho su mentalidad.
En
primer lugar se debe hablar sobre los métodos que utiliza Wallraff
para realizar los reportajes, ya que son peculiares e importantes
para escribir el libro. En mi opinión, este tipo de forma de obtener
información no puede perder veracidad ya que son hechos vividos por
el propio periodista y sus ayudantes, además también pienso que el
periodista ha tenido mucho valor y paciencia, ya que durante su
investigación le ocurren sucesos muy duros, poco esperados y
difíciles de llevar a cabo. Y es que el autor quiere experimentar el
sobre la piel de sus personajes lo que sienten realmente y quiere
involucrarse para poder escribir fielmente a sus experiencias,
mientras que si hubiese hecho entrevistas o investigaciones no
físicas, quizá el libro no hubiese tenido tanta credibilidad y
éxito.
Poniendo
algunos ejemplos sobre sus experiencias, empezaré por el primer
capítulo, que para mí es el más impactante. Wallraff se disfraza
de un hombre negro y recorre algunas ciudades de Alemania para saber
qué tipo de trato le ofrecen y qué posibilidades tiene, sigue
habiendo xenofobia o racismo en Alemania. En una de sus experiencias,
Wallraff quiere alquilar un piso en un barrio de buena categoría,
por así decirlo, y aunque la chica que le enseña el piso no le
dice explícitamente, al periodista, que no quiere que una persona de
color viva en ese edificio, sí se lo dice a uno de sus ayudantes,
este lo graba con una grabadora oculta y dice esto:
“Casera:
Ya sé que hay negros por aquí, en el mercado, pero no sé dónde
viven. Pero en esta casa no. Sólo dijo que la limpieza de la
escalera era demasiado cara y que podía hacerla él mismo. Y que
tampoco había una cortina para la ducha. Claro, le dije, no puedo
dejar colgada una cortina que ya han usado otros. ¿Le gustaría que
le dejara una cortina usada? Ah, no sería tan malo. Son gente con
otra cultura. Aquí no encajan. Y no tiene nada que ver con
xenofobia. Pero no encajan. No puedo meterlo aquí. ¿Qué les parece
a ustedes? ¿Y si por casualidad cocina con especias picantes?
Después me va a oler toda la casa, ¿no? No, eso no. Prefiero
esperar, que el piso quede vacío hasta que venga alguien como es
debido.”1
Así
pues, vemos que esta es una prueba de demostrar la realidad que se
vive en Alemania respecto a los extranjeros y para mí admirable ver
el tipo de investigación que ha hecho, como los ha estudiado y
analizado, y sobre todo como ha podido experimentar el rechazo y mal
trato que le dan, aun hablando perfecto alemán y ofreciendo sumas
grandes de dinero.
En
segundo lugar, es interesante hablar sobre qué tipo de conocimientos
ha necesitado el escritor para interpretar a sus diversos personajes,
en mi opinión el periodista, ha tenido que saber un poco de
interpretación, ya que interpreta personajes totalmente diferentes y
de diferentes ámbitos, aunque tiene la habilidad de escabullirse con
palabras para que no descubran su plan. Por otra parte, ha debido de
aprender algunos conocimientos en cuanto a su involucración en, por
ejemplo, la empresa de marketing, o quizá haber leído un poco sobre
este tipo de trabajo para estar un poco informado.
Por
eso, creo que los conocimientos que ha debido de adquirir no son
especializados ya que trabaja en varias empresas totalmente
diferentes, y es improbable que el periodista haya estudiado para
cada uno de estos puestos. De este modo Wallraff ha debido de
informarse un poco, para poder entender y no ser descubierto, pero no
en profundidad.
En
cuanto al papel social que tienen los reporteros como Wallraff, en mi
opinión estos son personas que deben de estar muy valoradas por los
demás, ya que se involucran en situaciones de riesgo y destapan
ilegalidades que existen en los puestos de trabajo o en la calle,
además de dar a conocer como es la gente realmente y qué fachada
proporcionan al exterior.
Como
conclusión, debo decir que este libro me ha abierto los ojos, ya que
antes de leerlo, ya sabía que en muchas partes se cometían
ilegalidades en los puestos de trabajo y en las empresas, como en el
caso de Lidl, en el que aunque se cayesen bandejas de comida, las
recogían y vendían igualmente, o el caso de los tele operadores,
que deben estafar para poder cobrar. Pero lo que no he podido creer
es que después de tantas guerras y tanto sufrimiento, todavía
exista tanto miedo y racismo hacia lo extranjeros y vagabundos. El no
ayudarlos como debería ser y todos los prejuicios que se tiene.
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